sábado, 5 de diciembre de 2009

Una risa inmortal

¿Hay acaso algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo?
Génesis 18:14


Dicen que reírse, hace bien al alma. En la conocida y popular revista, Selecciones, existe una sección de buenos chistes, se titula “Reír es el mejor remedio”. Pero eso depende del tipo de risa. Hay distintos tipos de risa; de alegría, la que nos causa una situación cómica, cuando estamos agradecidos, cuando cumplimos una promesa. También cuando dudamos, cuando vemos algo que nos parece ridículo, algunos se ríen de los nervios cuando pasan por una situación estresante, inclusive. Estas son algunas de las causas que provocan risa.

Abrahán y Sara se rieron cuando Dios le prometió un hijo cuando estaba de edad avanzada. Aquella fue la risa de duda, no de incredulidad. ¡¿Cómo sería posible que un hijo naciera a un hombre de 100 años y a una esposa de 90?! Su risa de duda se transformó en una risa de gratitud cuando su hijo realmente nació. “Dios me dio motivo de risa”, dijo Sara, “y todo aquel que escucha esto se va reír conmigo.”

El Advenimiento anuncia el nacimiento de otro Hijo. Este Hijo, Jesús, también causó mucha risa en el mundo. El mensaje de la Navidad provoca en algunos, la risa de la duda y la incredulidad. Una risa que dice: “¡Esto es una broma! ¿Dios en carne humana, nace de una virgen? ¡Imposible!” La Navidad hace reír.

Piensa


Ríe, ríe, ríe.

Ora

Gracias Dios, Señor y Padre, por la risa de la fe. Gracias por hacer lo imposible para nuestra redención y salvación. Gracias por hacernos reír en Jesucristo. En nombre de quien oramos. En nombre de Cristo Jesús. Amén.

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