sábado, 5 de diciembre de 2009

Puerta Abierta

Alzad, oh puertas vuestras cabezas,...
Salmos 24:7


La Navidad está llegando, pero el mundo piensa más en Papá Noel que en Cristo. Es como si el mundo dijese: “Abran bien los portones, abran las puestas de todas las tiendas de regalo, todo el Pueblo entrará”.

Sin embargo en ésta época, el pueblo de Dios piensa mucho más en Cristo que en Papá Noel. Ellos saben que no es Noel, y sí Cristo el que está viniendo a la ciudad.

Es verdad también que la venida de Cristo exige regalos, en especial a nuestro Señor Jesús. Sin embargo, una vez que “Dios eterno pertenece el mundo y todo lo que en el existe”, ¿qué podemos ofrecer a Jesús? ¿Qué podemos dar a aquel que ya tiene todo?

Lo que debemos ofrecer al Rey, dice el Salmos 24, son manos limpias y un corazón puro, una vida fiel y verdadera. Manos limpias es actuar correctamente; es pensar correctamente. Es levantar las manos en honra a un Dios Santo. Reducir la Navidad a las ventas y los intercambios de regalos es levantar las manos al ídolo moderno del materialismo consumista.

La Navidad no es un regalo de Dios para tener éxito en los negocios humanos, sino de tener éxito en el “negocio” de hacerse humano. Con manos limpias, corazón puro y el alma hacia Dios, debemos recordar la Navidad.

Piensa

El regalo de Dios es tener éxito en el “negocio” de hacerse humano. 


Ora

Señor, fuerte y poderoso, Tu eres el Rey de Gloria. Ayúdame a levantar las puertas de mi corazón, bien alto para que entres en él. Que éste hogar sea tuyo, y reines en el para siempre. En nombre de Cristo. Amén.

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