sábado, 5 de diciembre de 2009

El rey y el reino de paz

Dios ha preparado para los que lo aman cosas que nadie ha visto ni oído, y ni siquiera ha pensado.”
1Corintios 2:9


¿Cómo es el cielo? ¿Cómo será la plenitud del Reino de Dios? Nadie sabe, solamente podemos imaginar que es un lugar donde la vida es perfecta, llena de paz, donde Dios habita. Para Adán y Eva, fue un jardín. Para el apóstol Juan, una ciudad (Apocalipsis 21 y 22). Para Pablo tal vez, haya sido el amor (1 Corintios 13). Para Isaías, pensar en el cielo, era pensar en un Reino perfecto gobernado por un Rey perfecto: sabio, poderoso, lleno del Espíritu. Este Rey eliminará nuestras antiguas: “Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz, el tigre y el cordero descansarán juntos, el becerro y el león crecerán uno al lado del otro...“ (Isaias 11:6). Con profunda justicia y elevada rectitud, más de lo que podemos imaginar, éste Rey juzgará no sólo por lo que escucha o ve. Revestido del poder del Espíritu de Dios, juzgará rectamente y con justicia.

Este Rey asegurará que ninguna fuerza de la naturaleza, ni animales salvajes, ni enemistades, ni hostilidades, nada será capaz de impedir que su pueblo llegue al “hogar” (Romanos 8:39). El hará un camino en el desierto. Isaías resaltó los maravillosos sueños celestiales, sueños del Reino de Dios. Vamos a soñar, porque este extraordinario Rey-Dios realmente vino. Eso es Navidad. Y Él viene nuevamente, nos dará un nuevo cielo y nueva tierra.



Piensa

Podemos soñar con el cielo, sin olvidar de vivir intensamente en la tierra.

Ora

Señor, apresura el día en que nuestra fe será vista por todos. Ansiamos ver al Rey y vivir en su reino; estar con Él y gozar de las maravillas que Tú haz preparado para nosotros. Oramos en nombre de Cristo Jesús. Amén.

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