Que se alegre el desierto, tierra seca; que se llene de alegría, que florezca,...
Isaías 35:1
Manda tus mensajes con flores. Un ramo de flores, que se da con cariño, hace con que las personas sepan que estamos pensando en ellas y que las amamos.
Las palabras de Isaías son para mí como espléndidos ramos de flores. Son regalos de Dios deseando iluminar el día de los viajantes cansados, que viajan por el desierto. Éste ramo, Dios desea “fortalecer las rodillas en doble”. Con estas flores, el Advenimiento, Dios tiene el propósito de animar y estimular los corazones oprimidos y ansiosos con la seguridad de que Él viene a salvarnos.
¿Estamos atravesando un desierto, una región desierta, calurosa y seca, sin ningún oasis? Nuestra vida puede ser dura, cruel, áspera. Muchas veces algunos aspectos de nuestra vida, política, negocio, educación, sexo o arte pueden estar secos como polvo o sofocante y estrangulador como entre espinos.
¡Un ramo de flores, ofrecido por Isaías, siempre es Bienvenido! Con los ojos de la fe, vemos que el desierto florece. Vemos que en el desierto se abre una flor. Vemos que los ojos de los ciegos se abren y los oídos de los sordos escuchan. Vemos también que el pueblo que fue rescatado regresa a Dios con cánticos jubilosos y coronas en las cabezas.
Piensa
Llevar un ramo de flores, esperanza y aliento a quien pasa por el desierto, no cuesta caro.
Ora
Gracias Bendito Dios, por decirnos a nosotros que estamos cansados de viajar, que estás pensando en nosotros y que nos amas. Gracias por decirnos eso con tu Hijo, nuestro Señor y Salvador. Oramos. Amén.
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