sábado, 5 de diciembre de 2009

La creación, un regalo

Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único.
Juan 3:16


Cuando pensamos en la Navidad, frecuentemente nos recordamos de los regalos. Entramos a un ciclo materialista, frío y consumista de ésta época del año que perdemos la visión del verdadero regalo. El advenimiento y la Navidad dicen: “Recuérdense de Jesús, Él es el regalo incomparable de Dios.”

Jesús no es el único regalo que Dios nos dio. Tampoco es el primer regalo de Dios. Recordemos que la historia del Advenimiento, empezó mucho antes: “en el principio”. Dios creó el cielo, la tierra y todas las criaturas. Después nos dio todo lo que hizo, “dio todo a Adán y Eva en el jardín del Edén, para que cultiven, cuiden y dominen los animales” (Génesis 1:28; 2:15). La creación es la dádiva original de Dios para nosotros. El amor da. Todos nosotros que alguna vez amamos, sabemos que el amor fluye del espíritu dadivoso y que nos ponemos contentos cuando regalamos. El espíritu dadivoso es de naturaleza divina. La creación es un acto de expresión del amor de Dios. ¡La Creación es un regalo de amor!

La Navidad nunca debe ser desasociada de Su primer regalo, la Creación, de nuestro amor por Cristo y de la expectativa de su segunda venida. La Navidad es la confirmación de la creación de Dios y de su compromiso en renovar todas las cosas. El “dio su único Hijo, para que todo aquel que en Él cree no muera...”

Piensa

El regalo de Dios es para todos los seres humanos.

Ora

Gracias te damos padre, porque amas tanto al mundo que enviaste a tu Hijo para darle salvación a todos los seres humanos. Ayúdanos a amar tu mundo y a todos los habitantes, por amor a Jesús. Amén.

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