...y se han revestido de la nueva naturaleza: la del nuevo hombre, que se va renovando a imagen de Dios,...
Colosenses 3:10
En el Advenimiento vemos que en Jesucristo, Dios bendijo a la raza humana con un ser humano perfecto. Todo cuanto es esencial al ser humano se expresa en Cristo. Jesús es la luz pura e integral que contiene y refleja los colores del Arco Iris de la divinidad en su humanidad. Jesús es el perfecto Profeta, Sacerdote y Rey – todo en uno sólo.
Como Profeta Superior, Él revela en la plenitud la voluntad de Dios para nuestra salvación y para la vida piadosa. Como nuestro único Sumo Sacerdote, Él nos liberta por la fe en el sacrificio del su propio cuerpo crucificado y aboga nuestra causa continuamente junto al Padre. Como nuestro Rey eterno, Cristo gobierna sobre nosotros por su Palabra y Espíritu; nos protege contra la destrucción del pecado y de la muerte; nos guarda y nos mantiene en libertad que Él conquistó por nosotros. Por medio de la fe en Jesucristo Ungido, celebramos, no solamente su perfección, pero también la propia restauración de la imagen de Dios en nosotros. En uno de los catecismos de la iglesia reformada encontramos la siguiente confesión: “Por la fe, soy un miembro de Cristo, y así participo de la unción. Soy ungido para confesar su nombre, presentándome a Él como un sacrificio vivo de la gracia.” ¡Es Navidad! En Cristo Jesús de nuevo nos parecemos a Dios. “Por la gracia de Dios sois salvos... ” (Efesios 2:10)
Piensa
El perfecto, hace
perfecto, al imperfecto.
Ora
Padre, ayúdanos nuevamente a tener tu imagen como profeta, sacerdote y rey. Ayúdanos a vivir de modo que te honremos y mostremos a otros quien es Jesús, nuestro Profeta, Sacerdote y Rey. Amén.
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