Porque nos ha nacido un niño, Dios nos ha dado un hijo,...
Isaías 9:6
El relato de la historia de Ruth es un acontecimiento extraordinario del Advenimiento.
Huyendo del hambre, una familia judía, Elimelec, Noemí y sus dos hijos – se fueron de Canaán a Moab. Los niños crecieron y se casaron con mujeres moabitas. Pero una tragedia, casi terminó con toda la familia. Primero murió el padre; después ambos hijos murieron sin dejar descendientes. Entristecida y abatida, Noemí decidió regresar a Canaán. Su nuera Ruth, la acompañó.
Al llegar a Canaán, sucedió un milagro, un pariente consanguíneo de Elimelec, conoció a Ruth, y se encontró con ella. De acuerdo con la ley y la costumbre, decidió casarse con Ruth, y así proveer un hijo para continuar el linaje de Elimelec. Booz redimió a la familia de Elimelec. Dios bendijo la unión de Booz y Ruth con un hijo. Este hijo fue el padre de Isaí, padre de David, antepasado, de Jesús.
De ésta manera, se preservó el linaje de la familia de Elimelec y Noemí, por medio de un hombre predestinado para garantizar la genealogía hasta que nazca el Hijo de Dios.
Así se dio el anuncio del Advenimiento y el milagro de la Navidad, de esta manera, todos recibimos un Hijo. “Ya nació un niño, Dios nos mandó un niño que será nuestro rey... El será descendiente del rey David. (Isaías 9:5-6)
Piensa
La actuación de Dios va más allá de la lógica y la posibilidad humana.
Ora
Padre, gracias porque en Jesús, aseguraste que nadie de nosotros se quede sin hijos. En Él nunca estamos en apuros, pero nuestra vida y nuestra marcha continúan para siempre. En nombre de Cristo. Amén.
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