Salmón fue padre de Booz, cuya madre fue Rahab.
Mateo 1:5
Rahab vivía en los límites de la ciudad de Jericó, al lado de la muralla. Probablemente eso no haya sido accidentalmente. La vida que llevaba, no era motivo de elogios. Y aunque algunos hombres procurasen pagar sus favores, ella vivía al margen de la sociedad. Sin embargo, de entre todas las mujeres de Jericó fue Rahab, la discriminada y olvidada quien demostró un coraje increíble y fe. No es cualquiera que tiene la osadía de desafiar a los que políticamente están correctos y a los poderes, prefiriendo colocarse al lado de Dios y de su pueblo. La cinta roja que colgó afuera de la ventana, mostró su fe y coraje.
No defiendo las mentiras de Rahab. Pero, debemos preguntar si es correcto decir la verdad a aquellos que usarán la respuesta para matar. Ella mintió, pero estaba al lado de la verdad. Dios la consideró justificada (Santiago 2:25). “Por la fe, Rahab, la prostituta, no murió con los que habían desobedecido a Dios, porque ella había recibido bien a los espías israelitas.” (Hebreos 11:31)
Los espías hicieron un acuerdo con Rahab, por medio del cual salvaría su vida y la de su familia. Posteriormente, ella y los suyos pasaron a hacer parte de Israel. Ella se convirtió en un antepasado del Hijo, que tiempos después también ofrecería un acuerdo con los pecadores como Rahab, tu y yo.
Piensa
Mujeres como Rahab fueron tan dignas, cuanto María.
Ora
Padre, de muchas maneras actuamos incorrectamente, eso nos entristece. Ayúdanos a buscar tu camino. Que todo lo que digamos y hagamos sea verdadero. Oramos en nombre de Jesús. Amén.
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