sábado, 5 de diciembre de 2009

Grandes a los ojos de Dios

...porque tu hijo va a ser grande delante del Señor. 
Lucas 1:15


Su descendencia y su propio nacimiento fueron un milagro. Y este milagro es aún mayor cuando sucede en un ambiente de infertilidad. Algunos de los personajes más importantes de la Biblia son hijos de padres temerosos a Dios, pero que tuvieron problemas para ser concebido. Isaac, Jacob, José, Sansón, Samuel y Juan Bautista son buenos ejemplos. Dios vino a la tierra y “visitó” a su pueblo a través de cada una de estas personas conocidas.

La concepción y el nacimiento de cada uno de esos siervos de Dios, muestran que la salvación o la cura de la esterilidad, del vacío, de la soledad, de la indiferencia, la crueldad y las dificultades de la vida, son superadas fácilmente. Eso, evidentemente no hace parte de la capacidad natural del ser humano. Es por eso que no debemos colocar en las personas, toda nuestra esperanza de ser feliz y gozar una vida plena. La salvación es obra milagrosa de Dios. Él hace lo imposible para darnos alegría y satisfacer nuestras necesidades.

La historia de Juan el Bautista y la de sus padres, nos muestra que nunca somos tan viejos para ser bendecidos por Dios o para que seamos una bendición para otros.

Juan el Bautista, tenía una misión, “hacer volver a muchos israelitas, al Dios de Israel. En la Navidad descubrimos nuestra misión.

Piensa

Las dificultades y limitaciones humanas, no impiden la actuación de Dios.

Ora

Padre de amor, solamente tu puedes salvarnos y hacernos grandes. Atiende nuestras necesidades, confirma nuestras esperanzas y escucha nuestras oraciones. Oramos en nombre de Cristo Jesús. Amén.

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