Soy la estrella brillante de la mañana.
Apocalipsis 22:16
De noche, nos maravillamos al mirar el firmamento, así como nuestros antepasados. A simple vista, en una noche clara, podemos ver cerca de dos mil estrellas; a través de telescopios potentes se pueden ver cerca de tres billones de estrellas. ¡Que grandeza! La Navidad celebra el nacimiento de una estrella.
Los pueblos antiguos no observaban las estrellas como si fuesen parte de la Creación de Dios, sino como divinidades que dirigían los acontecimientos que sucedían en la tierra. Se le atribuía a algunas personas importantes y poderosas de que su origen se encontraba en las estrellas. Dios no aprobó esta práctica y reveló el nacimiento de su Hijo, la Estrella que proyecta su luz salvadora sobre todas las naciones. De entre las estrellas que se encuentran en le cielo, las personas que son estrellas en los deportes, en la educación, en el cine, en la política, en la moda, en los negocios, y así sucesivamente, no hay ninguna que sea inmortal. Todas esas estrellas terminan como la estrella cadente. ¡Que torpes son los que intentan ver su destino y el futuro como si fuesen determinados por las estrellas!
Jesús es la “Estrella brillante de la mañana”. Su nacimiento es la señal de un nuevo día. Jesús está sobre todas las estrellas. El destino de las naciones es dirigido por Él.
Piensa
La verdadera Estrella Guía conduce el destino de muchos.
Ora
Que todos los pueblos vengan a adorar el nombre sublime de Jesús, nuestra Estrella Brillante de la mañana. Adoremos al Salvador Eterno que nos abrió las puertas del cielo. Oramos. Amén.
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