sábado, 5 de diciembre de 2009

Alfa y Omega

Yo soy el primero y el último; 
Isaías 44:6


Mientras el tiempo va pasando, nos preguntamos ¿hacia dónde nos lleva éste tercer milenio de la primera venida de Cristo? ¿Por acaso, no somos nada más que pequeños seres en un mundo inmenso y desajustado? Todos nosotros, probaremos la confusión o el miedo, el ciclo, de los remolinos de los acontecimientos que asustan, rodean y amenazan barrer todo lo que encuentre por el camino, hacia algún lugar bien lejos.

“Yo soy el Alfa y la Omega”, dice el Señor. Estas palabras suenan extrañas y al mismo tiempo suaves al oído de los creyentes. Como la primera o la última letra del alfabeto griego, la expresión transmite el mensaje alentador de que Dios está en el comando de este mundo. Él está en el control de los acontecimientos que suceden, desde la A hasta la Z.

Dios tiene poder sobre todas las letras del alfabeto y sobre todos los conocimientos y otras manifestaciones que el alfabeto puede transmitir. Eso tuvo un significado muy especial para los cristianos de la iglesia primitiva, cuya fe venía siendo afectada por los conceptos de divinidad de los Césares.

En nuestros días, el mensaje de Dios también es reconfortante. Ningún poder puede ser comparado con el poder del Señor Jesús. Él es “Alfa y Omega, el Principio y el Fin,... ”.



Piensa

Nosotros perdemos el control de todo, pero el Eterno, nunca pierde.

Ora

Señor Jesús, dijiste que en breve volverías. Prepare nuestros corazones para que te recibamos como el Alfa y el Omega de nuestra vida. En la esperanza de verte en breve. En nombre de Cristo. Amén.

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