sábado, 5 de diciembre de 2009

exige paciencia

Isaac tenía sesenta años cuando Rebeca los dio a luz. 
Génesis 25:26


La espera exige paciencia; a nadie le gusta esperar. Esperar es un ejercicio muy difícil. Preguntemos a Isaac y a Rebeca: ellos tuvieron que esperar años por el cumplimiento de la promesa divina de tener un hijo. Al mismo tiempo, antes del parto, Rebeca tenía en su vientre dos niños peleándose entre si. Posteriormente, sus padres ayudaron a empeorar la relación entre los hijos promoviendo el favoritismo. El hijo predilecto del padre era uno y de la madre era otro. La tristeza y el dolor siguieron por largos años a aquella familia con falta de sabiduría.

Rebeca no pudo esperar que Dios cumpliera su profecía y la proeza de que su hijo mayor, Esaú serviría a su hijo menor, Jacob. Entonces, ella ejecutó un plan para que Jacob cambie de idea, de que Esaú tenía el derecho de recibir la bendición de la primogenitura que le correspondía a Esaú. Isaac, que ya estaba viejo y cansado, no le importó la profecía dada por Dios. Al contrario de lo acostumbrado, el primogénito no recibió la bendición tradicional.

Parecía que una parte de aquella familia confusa, estaba impaciente para esperar la promesa de Dios. En vez de obedecer a Dios y esperar que él actúe, asumieron el control de los hechos. Eso les llevó a vivir serios conflictos en su familia que trajo mucha tristeza. El Advenimiento dice: ¡Espera Dios!



Piensa

El que sabe esperar, es porque sabe confiar.

Ora

Señor, ayúdanos a esperar en Ti. Ayúdanos a vivir nuestra vida de acuerdo con tus promesas. Sabemos que de ésta manera nuestro hogar y toda nuestra familia será bendecida. Oramos. Amén.

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