Llega ya el Señor con poder, sometiéndolo todo con la fuerza de su brazo.
Isaías 40:10
Babilonia y Jerusalén son lugares que podemos encontrar en el mapa del Medio Oriente. Babilonia, representa el reino de opresión, de la depresión, del destierro, de la infidelidad y del alejamiento de Dios. Jerusalén representa lo opuesto. Jerusalén es donde Dios y su pueblo están en casa, es Dios en la casa de su pueblo, y su pueblo en la casa de Dios, viviendo en perfecta armonía. Estas dos “ciudades” se encuentran muy próximas pero están tan distantes como la aflicción y la alegría, la opresión y la libertad, la guerra y la paz, el pecado y la gracia, Dios y Satanás. Babilonia y Jerusalén existen en todos los tiempos y en todos los lugares.
El profeta Isaías habla a Israel en Babilonia, cautivo y sufriendo en el exilio por causa de su pecado y rebeldía. Israel se siente aislado, rechazado y nostálgico. Ciertamente, las palabras son dirigidas a todo el pueblo de Dios en todas las épocas y lugares.
Consuelen, consuelen a mi pueblo. Hablen cariñosamente a los moradores de Jerusalén y díganles que ya terminó su esclavitud y que sus pecados fueron perdonados.
El mensajero de Buenas Noticias para Jerusalén... anuncia en alta voz: “¡Su pueblo está llegando! El Señor Eterno está llegando para salvar a su pueblo... “.
Piensa
Nada como volver a casa y saber que nos están esperando.
Ora
Señor, gracias porque por medio de la fe, podemos verte volviendo para guiar a tu pueblo para el Hogar. Ayúdanos a creer que vienes para nosotros también. Oramos confiados en tu amor. Amén.
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