En todo tiempo
ama el
amigo”.
Proverbios 17:17
Madrid, 5.500 toneladas de basura en las fiestas navideñas, casi el doble de lo habitual; 2600 en Guayaquil; en Bogotá, 70 toneladas solo en el día de Navidad. Y así podríamos seguir. Y es que no sabemos celebrar sin derrochar. Para ser felices, o para aparentar que lo somos, nos vemos obligados a consumir mucho más de lo habitual, pensando sobre todo en los regalos y las comilonas.
Cuando aquellos sabios de Oriente llegaron a ver a Jesús y le ofrecieron sus presentes, estaban expresando una adoración y una declaración sobre la identidad de ese niño que llenaba de contenido su acto. Como cristianos, en estas fechas deberíamos poder decir: “Estoy muy contento por recordar el amor de Dios al enviar a su Hijo al mundo. Quiero celebrarlo contigo compartiendo esta cena y estos regalos”. Seamos capaces de situarnos por encima de las convenciones sociales, sin tener necesariamente que contravenirlas, y expresemos nuestro gozo por lo que significa la palabra “Navidad” y por el carácter familiar que en nuestra cultura se le ha otorgado.
Piensa
Intentemos generar más amor que basura.
Ora
Gracias, Señor, por mis amigos y familiares. Enséñame a mostrarles mi aprecio de la mejor manera posible. Amén
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