“José, descendiente del rey David, fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto a María, su esposa”.
Lucas 2:4-5
A los inmigrantes, se les exigen numerosos trámites para poder trabajar en otro país o simplemente para estar tranquilos sin temor a la deportación. Imagino que los judíos en tiempos de José y María, al recibir el anuncio de que los invasores romanos les exigían cumplir con toda una serie de trámites burocráticos, en su propio país, no se sentirían muy contentos. Tenían que viajar muchos kilómetros por caminos y medios de transporte que no prometían el más mínimo confort.
Muchos que viven hoy día con esa presión de tener que demostrar su ciudadanía, con el estrés de buscar documentación que no resulta fácil de lograr, se pueden sentir identificados con los jóvenes José y María. No pensemos que hay casualidad en cómo Dios organizó el nacimiento del Mesías. Todos los detalles de esa situación pueden ayudarnos a encontrar consuelo, a saber que Dios se puede identificar con nosotros, aunque las autoridades no lo hagan. Los cristianos que nos encontramos en países privilegiados deberíamos amar a los extranjeros, personas que necesitan nuestra ayuda cristiana.
Piensa
¿Qué papel ocuparía yo en una escenificación actual de las circunstancias del nacimiento de Cristo?
Ora
Te alabamos, Señor, por mostrarnos la preciosa identificación que desde el primer momento expresas por los más necesitados. Ayúdame en mi necesidad. Amén.
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