sábado, 18 de diciembre de 2010

DIOS FUERTE

“Porque nos ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: … Dios fuerte”.
Isaías 9:6


El Mesías se nos anuncia también como Dios. Necesitamos a Dios. Y necesitamos a un Dios fuerte.

Las religiones siempre han tenido una tendencia pendular entre un Dios severo, huraño, rígido, justiciero, vengativo, y un Dios blando, indulgente, casi indolente, al que no le preocupa tanto el pecado. En la Biblia tenemos una descripción de Dios que deja muy clara su misericordia, su benevolencia, su amor y disposición a perdonar, pero también su fuerza.

Nuestro Dios es Dios fuerte, suya es la victoria. Si miramos al futuro, contemplamos al Dios fuerte venciendo y estableciendo su reino. Y es necesario que lo veamos así, porque los problemas que enfrentamos también son fuertes, las tentaciones que nos asaltan también son fuertes, los pesos que nos aplastan también son fuertes. Lo precioso del versículo de Isaías es que este Dios fuerte es un niño, es el Hijo que se entrega para salvarnos. Él tiene la santidad, el amor y la fuerza para ser nuestro Dios.

Piensa

Por fuertes que sean los problemas que enfrentas, más fuerte es nuestro Dios.


Ora

Padre nuestro, ayúdanos a considerar debidamente cómo eres Tú, para no amedrentarnos por las pruebas o dificultades que pretenden hacernos retroceder. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

DIOS FUERTE

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