“Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel”.
Miqueas 5:2
Es triste comprobar que en muchas situaciones importa más de dónde vienes que qué es lo que puedes aportar. A la hora de escuchar a diferentes pastores o maestros de la Palabra también se tiene demasiado en cuenta si proceden de una mega iglesia exitosa reconocida o si meramente han consagrado su vida a servir en comunidades de ancianos granjeros. A Jesús lo cuestionaron diciendo que no era posible que saliese nada bueno de Nazaret.
Dios no se ajusta a esos prejuicios nuestros. Con todo propósito elige a una localidad pequeña entre los suyos, Belén, para ser la cuna del Rey prometido.
No importa de dónde seas, si sabes que Dios tiene un propósito contigo y que eres responsable de actuar conforme a ese llamamiento de lo más alto. Después de todo, si eres hijo de Dios, tienes la mejor y más selecta ciudadanía posible: la del cielo. Tampoco el cielo goza de gran reputación hoy, pero Dios tiene promesas para los que miran al mismo: de allá anhelamos recibir al Salvador.
Piensa
La más valiosa ciudadanía de este mundo es nada comparada con la del cielo.
Ora
Señor, ayúdame a mirar con tus ojos cuando estoy tentado a dejarme llevar por prejuicios. Amén
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