El Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará”.
Deuteronomio 31:6
En la Navidad del año 2000, miles de ancianos españoles se beneficiaron de la campaña “Los mayores también creen en los Reyes Magos”, llevada a cabo por una organización católica, Mensajeros de la Paz. Me conmovió la carta de una anciana a los Reyes Magos (lo que para otros sería Santa Claus), donde pedía, aun reconociendo que ya no era una niña, un peluche de regalo para que le hiciera compañía, pues llevaba varios años completamente sola por Navidad.
Aunque fracasen las iniciativas de buena voluntad, hay un recurso infalible para el que se siente solo. Dios mismo se nos presenta como nuestro Padre e incluso como nuestro amigo. Promete no dejarnos ni abandonarnos. Uno podría objetar que eso está muy bien, pero que Dios es espíritu, es invisible y no nos puede hacer compañía. Quien dice eso es que no ha conocido la preciosa labor del Espíritu Santo. En nuestro interior, a nuestro lado, el Espíritu Santo puede llenar hasta el vacío más oscuro con el amor y el gozo de Dios.
Piensa
Dos no están solos si uno no quiere.
Ora
Señor, no permitas que perdamos la sensibilidad ante la soledad de los que nos rodean, especialmente de los más ancianos. Amén.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario