“Sucedió que un ángel del Señor apareció a unos pastores… les dijo: ‘No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias’”.
Lucas 2:9-10
Mujeres en la resurrección, pastores en el nacimiento, pescadores y otras personas sencillas en Pentecostés, etc. En estos días se menciona mucho a los pastores. En su tiempo no eran los más afortunados de la sociedad. Eran personas de lo más humilde y vivían gran parte del año apartados del resto del pueblo. Pero es a ellos a quienes elige Dios para recibir tan buena noticia: Ha nacido un Salvador.
A menudo, hay cristianos que se consideran poco apropiados para llevar el mensaje de Dios al mundo porque consideran que su nivel social o cultural no es el adecuado. Creen que, para poder compartir el evangelio con sus vecinos, deben primero adquirir una posición que impida que les miren por encima del hombro. El error de base en esa idea es no ver que, como dice Pablo, tenemos un tesoro en vasos de barro. Nuestra parte es ser fieles receptáculos del mismo, y buenos canales por donde su gloria pueda reflejarse al mundo. Dios no mira las apariencias, que además suelen ser vanidad de vanidades.
Piensa
Si eres hijo de Dios, eres vocero de buenas noticias.
Ora
Gracias, Señor, por elegir a alguien indigno como yo para una tarea tan digna como la de recibir y compartir tu mensaje. Dame fuerza y valor para hacerlo. Amén.
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