“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse”.Mateo 5:14
Cada vez son más los gobiernos occidentales que buscan la manera de celebrar la Navidad desde una perspectiva laica, es decir, vaciándola del contenido cristiano inherente. La excusa es la necesidad de respetar la pluralidad religiosa e ideológica de la sociedad. Pero el argumento cae por su propio peso: quien no se identifique con la celebración del nacimiento de Cristo, sencillamente que no lo celebre.
No debemos tanto quejarnos de que algunos gobiernos quieran establecer navidades laicas, sino que más bien deberíamos examinarnos para estar seguros de que no les estamos adelantando la tarea en nuestros propios hogares. Si entendemos laico en función de su etimología, es decir como perteneciente al pueblo, los cristianos deberíamos ser los primeros en laicizar estas fiestas, en anunciar a todos los pueblos la buena nueva de la Salvación en el Mesías que nació en Belén. Quieren eliminar el significado cristiano, para que en Navidad nadie se sienta interpelado ante la palabra “Salvador”.
Piensa
Ante la tendencia a borrar el nombre de Cristo, sus discípulos lo mantenemos en alto.
Ora
Pon en nuestros corazones, Señor, pasión por anunciar tu Evangelio a los que creen que pueden vivir sin él. Amén.
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