sábado, 18 de diciembre de 2010

La Carta Magna

He optado por el camino de la fidelidad, he escogido tus juicios”. 
Salmos 119:30

En España, como en muchos otros países, la elaboración de la Constitución significó un esfuerzo de consenso por parte de distintas tendencias políticas para dar a todos los ciudadanos un marco legislativo. Pero en realidad es mucho más que eso, se trata de un conjunto de leyes que reflejan el espíritu de convivencia y las líneas de desarrollo futuro que unos pueblos quieren darse. A pesar de los esfuerzos por ser un marco duradero, las luchas entre diferentes tendencias la convierten en algo frágil.

Esa situación genera una sensación de inestabilidad semejante a la de tener los pies en un lodazal. Si realmente queremos tener los pies sobre la roca, Dios se ofrece a Sí mismo como esa roca y a su Palabra como el fundamento firme sobre el cual podemos estar seguros. Los hombres de todas las naciones tiene ya un marco de leyes y principios que le enseña un camino según el cual podrían estar firmes, convivir en armonía, combatir y prevenir las injusticias que generamos y, sobre todo, conocer el plan de Dios para nuestra redención.

Piensa

No necesitamos plantear enmiendas a esta Carta Magna que es la Palabra de Dios.


Ora

Abre mis ojos, Señor, para contemplar las maravillas de tu Ley. Amén.


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