sábado, 18 de diciembre de 2010

En familia

Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa”. 
Efesios 6:2


Estar con la familia debería en principio ser una buena noticia, pero con demasiada frecuencia se convierte en una carga y en fuente de numerosas discusiones. Habrá discusiones acerca de en casa de quién se celebra tal o cual cena, quién se encarga de traer esto o aquello. Si es así, son síntomas de que se ha roto una relación valiosísima.

Cuando esas relaciones se convierten en algo difícil, se nos presenta la oportunidad de poner en práctica algunos principios cristianos que nos ayudarán a demostrar que, como hijos de Dios, somos diferentes al resto del mundo y podemos solucionar esos problemas con amor, abnegación, renuncia a tener siempre la última palabra o disposición a lavar los pies del prójimo. Jesús se preocupó de la familia de Pedro, curó a su suegra de una fiebre durante una visita su casa; se preocupó de su propia familia: encargó a Juan que se ocupase de su madre cuando estaba agonizando en la cruz. No siempre es fácil la convivencia, pero siempre es posible dar testimonio de lo que Cristo significa para nosotros.

Piensa

Una buena resolución para el nuevo año: dejar atrás cualquier resentimiento.


Ora

Gracias, Señor, por el año que termina. Te rogamos que en el próximo nuestra relación con los que tenemos alrededor sea digna de embajadores de tu Reino. Amén.

Ni solos ni abandonados


El Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará”.
Deuteronomio 31:6



En la Navidad del año 2000, miles de ancianos españoles se beneficiaron de la campaña “Los mayores también creen en los Reyes Magos”, llevada a cabo por una organización católica, Mensajeros de la Paz. Me conmovió la carta de una anciana a los Reyes Magos (lo que para otros sería Santa Claus), donde pedía, aun reconociendo que ya no era una niña, un peluche de regalo para que le hiciera compañía, pues llevaba varios años completamente sola por Navidad.

Aunque fracasen las iniciativas de buena voluntad, hay un recurso infalible para el que se siente solo. Dios mismo se nos presenta como nuestro Padre e incluso como nuestro amigo. Promete no dejarnos ni abandonarnos. Uno podría objetar que eso está muy bien, pero que Dios es espíritu, es invisible y no nos puede hacer compañía. Quien dice eso es que no ha conocido la preciosa labor del Espíritu Santo. En nuestro interior, a nuestro lado, el Espíritu Santo puede llenar hasta el vacío más oscuro con el amor y el gozo de Dios.

Piensa

Dos no están solos si uno no quiere.


Ora

Señor, no permitas que perdamos la sensibilidad ante la soledad de los que nos rodean, especialmente de los más ancianos. Amén.


No es para bromas

Se oye un grito en Ramá, lamentos y amargo llanto. Es Raquel, que llora por sus hijos…” 
Jeremías 31:15


En unos países se celebra en abril, pero en otros se acostumbra a recordar el 28 de diciembre, Día de los Inocentes. Lo habitual es gastar alguna broma que haga quedar a nuestro amigo como alguien ingenuo, fácil de engañar. Si cae en la broma, se le señala y se exclama “inocente”.

Sin embargo, el nombre dado a ese día en el calendario romano procede del asesinato de todos los niños menores de dos años por parte de Herodes, cuando quiso eliminar cualquier posibilidad de que el profetizado rey de Israel llegase a suponer una amenaza para su hegemonía. Lo importante en la historia original es que Cristo fue salvado milagrosamente mediante un aviso para irse a Egipto durante un tiempo. Además, así se cumplían antiguas profecías. Miremos por donde miremos, podemos ver sufrimiento, injusticias de los poderosos, aparentes victorias del maligno, pero desde la perspectiva correcta contemplamos el plan de Dios. Aun en medio del dolor, pongamos nuestra mirada en cómo lleva a cabo su salvación.

Piensa

Aún nos quedan por ver escenas de dolor. No descartemos a Dios de la Historia por eso.

Ora

Limpia nuestros ojos, Señor, para ver tu mano obrar incluso en las circunstancias dolorosas para las que no encontramos explicación. Que no se quiebre nuestra confianza en tu amor, bondad y soberanía. Amén.


Ágapes

“Así como el Señor los per-donó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto”
Colosenses 
3:13-14


Se juntan todos para cenar en la temporada navideña. La buena comida viene acompañada de la buena bebida. Hay excesos tanto de una como de otra. A todo ello se suma que las rencillas familiares no se han solucionado. Con tales ingredientes, una velada de armonía familiar es realmente una bomba de relojería. En algún momento, casi siempre por culpa de la “desinhibición” del alcohol, se hacen alusiones indebidas, se sacan temas afilados y se toca donde no había que tocar. Y estalla la trifulca. La testaruda realidad pierde su frágil máscara.

Lo más fácil sería pedir perdón y perdonar. Sobre todo cuando es en el seno de una pequeña comunidad con lazos de sangre, que por naturaleza deberían ser lazos de amor. El modelo de Dios es el perdón.. Su razón es muy sencilla, y es a la vez un modelo: “Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”. Y la clave para tratar cualquier derivación del conflicto o todo posible origen de nuevas contiendas es también clara: “Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto”.

Piensa

El fuego del amor apaga los incendios del rencor.


Ora

Gracias, Señor, por la familia de sangre y por la familia de la fe. No dejes que mi orgullo rompa esos preciosos lazos. Amén.


Expectativas

Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel. Y una espada te atravesará el alma”.
Lucas 2:34-35

¿Qué esperaban los judíos del Mesías anhelado? De una simple lectura del Evangelio se deduce que esperaban al fuerte guerrero que librase a Israel de la tiranía romana y colocase a su pueblo en la cumbre de las naciones. Jesús demuestra que su misión es la del Siervo Sufriente profetizado en Isaías, que venía a entregarse en sacrificio para salvar a los hombres. Para muchos, eso les impide recibirle como quien es, el Hijo de Dios enviado para la redención de Israel, y no solo Israel.

Sigue siendo habitual encontrar a personas que se sienten “decepcionadas” con Dios. En un momento dado, deciden ser buenos cristianos, convertirse en fieles discípulos, esforzarse en guardar los mandamientos, cumplir con los deberes religiosos, etc. Sin embargo, para su estupor, se encuentran con que Dios no les recompensa con lo que ellos esperaban. Resulta que la vida cristiana no es un paseo triunfal de bendición en bendición, puesto que también hay pruebas, lucha espiritual y duro aprendizaje. Entonces se rebelan contra Él. La clave es que no entendieron nada, desde el principio.

Piensa

Si dices que te decepciona Dios, es que no sabes de quién estás hablando.

Ora

Señor, te rogamos que pongas humildad en nuestro corazón y en nuestro entendimiento, para que los sometamos a lo que Tú has decidido como lo mejor, porque confiamos en ti, Dios de amor. Oramos en el nombre de Jesús, amén.


Y ES NAVIDAD

“Se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.”.
Lucas 2:5-7

Un establo. Olor a animales, pero también calor animal. Paja, residuos varios, un lugar aparentemente incómodo. Pero también un lugar muy especial para una joven parturienta, porque había más intimidad que en el atestado mesón, donde la gente se desparramaba por los salones y patios (nada de habitaciones ni suites) como bien podía. El pesebre, el establo, nos habla de humildad por parte del Rey de Reyes, pero también nos habla del cuidado de Dios por la joven María. Imagínense a una pulcra adolescente, piadosa donde las haya, teniendo que dar a luz en un mesón repleto de viajeros. Ni un pelo de nuestra cabeza, ni el alimento de los gorriones, ni el aspecto de las flores del campo, se escapa al conocimiento y providencia de Dios. También los detalles desagradables de las circunstancias que podamos pasar debemos enmarcarlos en la voluntad de Dios, que tiene un precioso propósito con cada punto del grabado, con cada pincelada del cuadro. El establo puede parecer la peor opción, pero Dios sabe que será el mejor escenario.

Piensa

Cuando no imaginas qué razones puede tener
Dios, piensa que son más altas que las nuestras.

Ora

Te damos gracias, Señor, en todo momento. Confiamos en que Tú conduces cada circunstancia por la vía que sirve para tu gloria. Ayúdanos a reposar en esa confianza. Amén.


Nochebuena, nuevas buenas

Cuando los ángeles se fue-ron, los pastores se dijeron unos a otros: ‘Vamos a Belén, a ver esto que el Señor nos ha dado a conocer”. 
Lucas 2:15

Lo de Nochebuena parece hoy día que viene de que es una noche en la que la gente se lo pasa bien. Antiguamente, era extraño ver establecimientos dedicados al ocio que abrieran sus puertas en esa noche, porque se daba por sentado que todo el mundo se reunía en familia. Hoy sigue primando el carácter familiar, pero ya son muchos los que lo celebran fuera, en salas de fiestas.

La víspera histórica del nacimiento de Cristo fue una noche de anuncios, de sorpresas. Los pastores, por ejemplo, se dirigieron a Belén a comprobar lo que los ángeles les habían anunciado. Creo que sería una buena idea rescatar ese carácter de expectativa para esta noche. Los que todavía no han conocido al Mesías de una forma personal, deberían plantearse lo que dijeron los pastores: vayamos y veamos. Dios quiere mostrar la veracidad de su anuncio; un paso de fe para abrir los ojos a la verdad de la obra de Dios para nuestra salvación recibirá la respuesta divina confirmando que, efectivamente, el niño está en el pesebre y su venida garantiza que hay salvación.

Piensa

El que tenga ojos para ver, que vea.


Ora

Enséñame, Señor, tu obra; despierta en mí el interés y la fe. En el nombre de Cristo, amén.

Despreciar la propia vida

”Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”. 
Juan 10:10


En los programas de televisión, las canciones que suenan por todas partes y los anuncios comerciales con personas sonrientes por doquier… en todo momento se nos insta a ser felices, pero la sugerencia para conseguirlo (generalmente, comprar tal o cual producto) demuestra no ser válida. El problema está en presentar una felicidad totalmente artificial. Como cristianos, podemos poner de relieve una alternativa de vida que produce un gozo verdadero, con un fundamento válido. El hecho de sabernos librados de la condenación e integrados en el pueblo de Dios, todo ello por gracia, nos genera un sentimiento de gratitud y alegría genuino y casi diríamos que incontenible. Contagiar ese sentir, más que obligar a alguien a estar contento, es lo que puede producir un cambio significativo en la manera como las personas se enfrentan a estas festividades. En todo caso, despreciar la vida propia hasta el punto del suicidio es un acto injustificable, sobre todo si uno se da cuenta de lo que Dios estuvo dispuesto a dar para salvar a los suyos: a su propio Hijo.

Piensa

La vida es valiosa; es un don de Dios.


Ora

Señor, como cristiano agradecido a tus muchos dones, quiero contagiar mi alegría de vivir a los que no la conocen. Ayúdame, te pido, en el nombre de Jesús, amén.


Si yo fuera rico…

“No te afanes acumulando riquezas; 
no te obsesiones con ellas”.
Proverbios 23:4


Cuántas veces hemos oído esa canción, convertida en expresión de deseo. Cuando la dice un familiar, suele completarla con una retahíla de beneficios que con toda seguridad proveería para los que le oyen. Compraría una casa para ti, le pagaría una buena universidad al otro, saldaría las deudas de tal pariente cercano, etc. Como siempre se trata de una hipótesis, no cuesta nada prometer. Además, hacerse rico no es tan fácil en la mayor parte de países del mundo, así que lo único que nos queda es la lotería...

La Biblia nos aconseja huir de las riquezas fáciles y rápidas. El orden de Dios es trabajar honrada y sosegadamente, y confiar en la provisión del Señor. Propongámonos, estas navidades, centrarnos en la verdadera fuente de alegría. Emanuel, Dios con nosotros. Y si Dios nos concede riquezas, seamos fieles en administrarlas con un corazón solidario y una perspectiva que tenga en cuenta su Reino.

Piensa

La mayor riqueza no está en la incierta lotería, sino en la segura gracia de Dios.

Ora

Enséñanos, Señor, a valorar lo que tenemos, a pedir confiadamente el pan de hoy y a compartir lo que nos das de más. Amén.


Pastores reporteros

“Sucedió que un ángel del Señor apareció a unos pastores… les dijo: ‘No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias’”.
Lucas 2:9-10


Mujeres en la resurrección, pastores en el nacimiento, pescadores y otras personas sencillas en Pentecostés, etc. En estos días se menciona mucho a los pastores. En su tiempo no eran los más afortunados de la sociedad. Eran personas de lo más humilde y vivían gran parte del año apartados del resto del pueblo. Pero es a ellos a quienes elige Dios para recibir tan buena noticia: Ha nacido un Salvador.

A menudo, hay cristianos que se consideran poco apropiados para llevar el mensaje de Dios al mundo porque consideran que su nivel social o cultural no es el adecuado. Creen que, para poder compartir el evangelio con sus vecinos, deben primero adquirir una posición que impida que les miren por encima del hombro. El error de base en esa idea es no ver que, como dice Pablo, tenemos un tesoro en vasos de barro. Nuestra parte es ser fieles receptáculos del mismo, y buenos canales por donde su gloria pueda reflejarse al mundo. Dios no mira las apariencias, que además suelen ser vanidad de vanidades.

Piensa

Si eres hijo de Dios, eres vocero de buenas noticias.


Ora

Gracias, Señor, por elegir a alguien indigno como yo para una tarea tan digna como la de recibir y compartir tu mensaje. Dame fuerza y valor para hacerlo. Amén.


Morir tranquilo

“El Espíritu Santo estaba con él y le había revelado que no moriría sin antes ver al Cristo del Señor“.
Lucas 2:25-26

Es una expresión habitual, aunque exagerada: «Ya me puedo morir tranquilo». Algunos la pronuncian cuando ven que su díscolo hijo ha sentado cabeza y se casa con una buena chica. Pablo dijo algo parecido a Timoteo en su segunda carta, cuando le declaró que ya había corrido su carrera, había peleado su batalla y se había mantenido fiel.

Simeón, por su parte, había recibido revelación de que no moriría sin antes ver al Salvador de Israel. Él reconoció el cumplimiento de la promesa y dijo algo semejante a lo que estamos comentando: «Ya puedes despedir a tu siervo en paz». En un sentido fundamental, gracias a haber sido redimido por la sangre de Cristo, siempre podemos hablar como Pablo en Filipenses 1:21. La solución está en caminar cada día delante de Dios, ofreciéndonos como instrumentos, confesando cuanto antes cada pecado, nutriéndonos de su Palabra y, sobre todo, confiando en que Él conoce y dispone el momento adecuado para cada cosa.

Piensa

Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.


Ora

Ven pronto, Señor, y haz lo que tengas que hacer para encontrarme preparado. Amén

Mujeres privilegiadas

David fue el padre de Salomón, cuya madre había sido la esposa de Urías“. 
Mateo 1:6


Donde encontramos nombres de mujer muy llamativos involucrados en la venida del Mesías es en su árbol genealógico, como Tamar, Rajab, Rut, Betsabé y María. Incesto, prostitución, linaje impropio, adulterio con asesinato, embarazo prematrimonial. Todas las mujeres mencionadas entre los ascendientes de Jesús se vieron involucradas en situaciones que las convertían en objeto de ignominia y gran desprecio por parte de los puristas de la religión. Sin embargo, Dios las elige a ellas para traer al Mesías al mundo. ¿Hay algún mensaje oculto en esta selección? Seguramente. Algunas de las mencionadas fueron víctimas en esas desagradables situaciones, otras simplemente no pudieron elegir su condición y otras manifestaron una fe fuera de lo común para aceptar el plan de Dios.

Desde estas páginas animamos a las mujeres que se encuentren en situaciones semejantes, que se consideren indignas de levantar la bandera de Cristo, a contemplar y alabar la misericordia de Dios, que se especializa en lo imposible, que se agrada en elegir a lo débil, para avergonzar a lo fuerte.

Piensa

Donde el hombre imprime un estigma, Dios puede plantar una bendición.


Ora

Te damos gracias, Padre, por las maravillosas maneras en que demuestras que tu misericordia sobrepasa todos nuestros convencionalismos y prejuicios. Enséñanos a mirar con tus ojos. Oramos en el nombre de Cristo, amén.


Preparada para reconocer

“Había también una profetisa, Ana… muy anciana… que día y noche adoraba a Dios con ayunos y oraciones”.Lucas 6:36-38

Hay carreras universitarias que se hacen largas, porque después requieren unos años de prácticas hasta poder desarrollar la profesión estudiada, pero nunca se ha oído de un plan de preparación que exija hasta los ochenta y cuatro años. Sin embargo, la hija profetisa de Penuel, Ana, pasó todo ese tiempo viviendo una vida de devoción a Dios para estar preparada ante la llegada del anhelado día en que sus ojos pudiesen contemplar al Mesías.

Hay un sentido en que nos parecemos a ella. Toda nuestra vida debe ser un anhelo de contemplar la gloriosa venida de Cristo a reinar. Mientras tanto, no nos limitamos a esperar en una especie de burbuja que nos impida pisar con los pies en tierra, pero sí que pasamos el tiempo otorgando una importancia capital a nuestra relación con Dios.

Así, no tenemos excusa para ausentarnos de ese proceso de formación tan extenso en el tiempo, pero tan gratificante en su desarrollo y en su meta, porque es vivir en la presencia de Dios mientras él nos prepara para mirarle cara a cara.

Piensa

Vale la pena esperar cuando lo que se espera vale la pena.


Ora

Señor, te alabamos por la obra de Cristo, que nos permite acceso al Lugar Santísimo, el mejor lugar para ser formados hasta el día en que nos llames o regreses. Amén.

Sin desperdicio

En todo tiempo
ama el 
amigo”.
Proverbios 17:17

Madrid, 5.500 toneladas de basura en las fiestas navideñas, casi el doble de lo habitual; 2600 en Guayaquil; en Bogotá, 70 toneladas solo en el día de Navidad. Y así podríamos seguir. Y es que no sabemos celebrar sin derrochar. Para ser felices, o para aparentar que lo somos, nos vemos obligados a consumir mucho más de lo habitual, pensando sobre todo en los regalos y las comilonas.

Cuando aquellos sabios de Oriente llegaron a ver a Jesús y le ofrecieron sus presentes, estaban expresando una adoración y una declaración sobre la identidad de ese niño que llenaba de contenido su acto. Como cristianos, en estas fechas deberíamos poder decir: “Estoy muy contento por recordar el amor de Dios al enviar a su Hijo al mundo. Quiero celebrarlo contigo compartiendo esta cena y estos regalos”. Seamos capaces de situarnos por encima de las convenciones sociales, sin tener necesariamente que contravenirlas, y expresemos nuestro gozo por lo que significa la palabra “Navidad” y por el carácter familiar que en nuestra cultura se le ha otorgado.

Piensa

Intentemos generar más amor que basura.


Ora

Gracias, Señor, por mis amigos y familiares. Enséñame a mostrarles mi aprecio de la mejor manera posible. Amén

Navidades laicas

“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse”.Mateo 5:14

Cada vez son más los gobiernos occidentales que buscan la manera de celebrar la Navidad desde una perspectiva laica, es decir, vaciándola del contenido cristiano inherente. La excusa es la necesidad de respetar la pluralidad religiosa e ideológica de la sociedad. Pero el argumento cae por su propio peso: quien no se identifique con la celebración del nacimiento de Cristo, sencillamente que no lo celebre.

No debemos tanto quejarnos de que algunos gobiernos quieran establecer navidades laicas, sino que más bien deberíamos examinarnos para estar seguros de que no les estamos adelantando la tarea en nuestros propios hogares. Si entendemos laico en función de su etimología, es decir como perteneciente al pueblo, los cristianos deberíamos ser los primeros en laicizar estas fiestas, en anunciar a todos los pueblos la buena nueva de la Salvación en el Mesías que nació en Belén. Quieren eliminar el significado cristiano, para que en Navidad nadie se sienta interpelado ante la palabra “Salvador”.

Piensa

Ante la tendencia a borrar el nombre de Cristo, sus discípulos lo mantenemos en alto.


Ora

Pon en nuestros corazones, Señor, pasión por anunciar tu Evangelio a los que creen que pueden vivir sin él. Amén.


Brillando

“Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo”. 
Mateo 5:16

La ciudad de Madrid, gastaba durante los últimos años varios millones de euros en iluminación navideña. La concienciación ecológica y los apremios de la crisis obligaron a muchas ciudades a buscar bombillas, que consumieran mucho menos. Y, oh sorpresa, resulta que la tecnología hacía tiempo que estaba disponible y que los resultados no tenían mucho que envidiar a las bombillas antiguas en belleza e inspiración.

El brillo de las luces cambia mucho el ambiente. En un sentido figurado, los cristianos deberíamos ser también luces en Navidad, para recordar las buenas noticias de la venida del Salvador al mundo. Tenemos la ventaja de que, al contrario que con la iluminación de las ciudades, nuestra fuente de energía es gratuita e inagotable. Gratuita, porque viene de la gracia de Dios, que nos permite realizar buenas obras que exaltan su nombre. E inagotable, porque el poder con que brillamos viene del Espíritu Santo.

Piensa

Cuanto mayor es la oscuridad, más se agradece la luz, aunque al principio deslumbre.


Ora

Gracias, Dios nuestro, por querer valerte de nosotros para que alumbre tu luz. Haz fluir siempre tu poder para que brillemos. Amén.


Príncipe de Paz


“Porque nos ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: … Príncipe 
de paz”. 
Isaías 9:6

Una de las más fuertes críticas que se hace al cristianismo es la cantidad de guerras que se han hecho usando el nombre de Dios. Eso siempre ha sido así. Sin embargo, el Mesías se nos presenta aquí como Príncipe de paz. Eso no quiere decir que quede excluida la guerra, sino que el principado o reino que Él va a implantar se caracterizará por la paz.

En las bienaventuranzas dice que son felices los pacificadores, los que se esfuerzan por construir, establecer y mantener la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios, es decir, los que más se parecen a Dios, los que son como su Padre. Si Dios es rey en nuestro hogar, podemos poner en la puerta de entrada nuestra casa “bienvenido al Reino de Paz”. Si tenemos a Dios como rey en nuestras relaciones laborales, podremos declarar también la paz a pesar de todas las tensiones que surjan en el quehacer diario. Lo más importante: una vez justificados gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo (Romanos 5:1).

Piensa

Cristo ha vencido la guerra crucial, derrotando el pecado, para hacernos partícipes de su Principado de Paz.

Ora

Te alabamos, Señor, por el maravilloso don de la paz que has ganado para nosotros. Ayúdanos a ser dignos embajadores de ese Principado. Amén.

Padre eterno

Porque nos ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: … Padre eterno”.
Isaías 9:6

Cuando el Mesías anunciado se nos presenta como un padre eterno, está subrayando dos anhelos profundos del ser humano: por un lado, la necesidad de un padre, de alguien en quien podemos confiar, que nos va enseñar, que nos va guardar, que va proveer para nuestras necesidades y crecimiento, a quien podemos acudir cuando tenemos miedo, etcétera. Pero no menos importante es la noción de que ese padre es eterno.

Querido lector, imagínate ahora siendo niño, con nueve o diez años de edad, disfrutando de todas las bendiciones que supone tener un buen padre, pero que te digan que ese padre se marcha dentro de semanas, meses, incluso años. Creo que eso es terrible.

Nuestro Salvador es padre eterno, tenemos en Él todo lo que necesitamos como hijos, como niños que somos, débiles y siempre en proceso de aprendizaje. Tenemos en Él esa preciosa provisión con carácter eterno, con la seguridad de que nunca nos va a faltar.

Piensa

Tu Padre eterno te ama eternamente.


Ora

Gracias, Señor, por cada uno de los nombres del Mesías. Ayúdame a honrarte como Padre. Amén.


DIOS FUERTE

“Porque nos ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: … Dios fuerte”.
Isaías 9:6


El Mesías se nos anuncia también como Dios. Necesitamos a Dios. Y necesitamos a un Dios fuerte.

Las religiones siempre han tenido una tendencia pendular entre un Dios severo, huraño, rígido, justiciero, vengativo, y un Dios blando, indulgente, casi indolente, al que no le preocupa tanto el pecado. En la Biblia tenemos una descripción de Dios que deja muy clara su misericordia, su benevolencia, su amor y disposición a perdonar, pero también su fuerza.

Nuestro Dios es Dios fuerte, suya es la victoria. Si miramos al futuro, contemplamos al Dios fuerte venciendo y estableciendo su reino. Y es necesario que lo veamos así, porque los problemas que enfrentamos también son fuertes, las tentaciones que nos asaltan también son fuertes, los pesos que nos aplastan también son fuertes. Lo precioso del versículo de Isaías es que este Dios fuerte es un niño, es el Hijo que se entrega para salvarnos. Él tiene la santidad, el amor y la fuerza para ser nuestro Dios.

Piensa

Por fuertes que sean los problemas que enfrentas, más fuerte es nuestro Dios.


Ora

Padre nuestro, ayúdanos a considerar debidamente cómo eres Tú, para no amedrentarnos por las pruebas o dificultades que pretenden hacernos retroceder. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

DIOS FUERTE

Consejero admirable

Porque nos ha nacido un niño... la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable”.
Isaías 9:6

La presencia y el éxito comercial de los libros de auto ayuda –que llenan muchos estantes en las librerías- resultan un tanto paradójicos, porque cuando hablamos con las personas de nuestro alrededor lo normal es que digan que no necesitan o no aceptan consejos, cada uno es autoridad para sí mismo. La realidad pone de manifiesto algo muy distinto. Aunque rechacen el consejo de Dios, consciente o inconscientemente buscan consejo, no solo empresarial o profesional, sino espiritual, de formación personal, de tratamiento familiar, de lucha contra problemas internos.

En la Palabra de Dios tenemos consejos de sabiduría para todos esos asuntos. El Mesías es consejero admirable. Cuando nos acercamos a Él y escuchamos su voz, nos quedamos asombrados. Además nos dio su Espíritu Santo como consejero, como abogado y compañero que nos consuela, aconseja, guía a la verdad, da testimonio de la presencia de Dios en nuestro interior, nos pone en contacto con los atributos espirituales de Dios. Vemos necesario, pues, ese consejero admirable, que no solo nos deja consejos, sino que se pone a nuestro lado para aconsejar.

Piensa

Es consejero admirable, así que admira sus consejos.


Ora

Abre nuestros oídos, Señor, para prestar la atención merecida a tu preciosa Palabra. Amén.


Cuestiones de papeles

“José, descendiente del rey David, fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto a María, su esposa”.
Lucas 2:4-5

A los inmigrantes, se les exigen numerosos trámites para poder trabajar en otro país o simplemente para estar tranquilos sin temor a la deportación. Imagino que los judíos en tiempos de José y María, al recibir el anuncio de que los invasores romanos les exigían cumplir con toda una serie de trámites burocráticos, en su propio país, no se sentirían muy contentos. Tenían que viajar muchos kilómetros por caminos y medios de transporte que no prometían el más mínimo confort.

Muchos que viven hoy día con esa presión de tener que demostrar su ciudadanía, con el estrés de buscar documentación que no resulta fácil de lograr, se pueden sentir identificados con los jóvenes José y María. No pensemos que hay casualidad en cómo Dios organizó el nacimiento del Mesías. Todos los detalles de esa situación pueden ayudarnos a encontrar consuelo, a saber que Dios se puede identificar con nosotros, aunque las autoridades no lo hagan. Los cristianos que nos encontramos en países privilegiados deberíamos amar a los extranjeros, personas que necesitan nuestra ayuda cristiana.

Piensa

¿Qué papel ocuparía yo en una escenificación actual de las circunstancias del nacimiento de Cristo?

Ora

Te alabamos, Señor, por mostrarnos la preciosa identificación que desde el primer momento expresas por los más necesitados. Ayúdame en mi necesidad. Amén.


De dónde eres

“Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel”.
Miqueas 5:2

Es triste comprobar que en muchas situaciones importa más de dónde vienes que qué es lo que puedes aportar. A la hora de escuchar a diferentes pastores o maestros de la Palabra también se tiene demasiado en cuenta si proceden de una mega iglesia exitosa reconocida o si meramente han consagrado su vida a servir en comunidades de ancianos granjeros. A Jesús lo cuestionaron diciendo que no era posible que saliese nada bueno de Nazaret.

Dios no se ajusta a esos prejuicios nuestros. Con todo propósito elige a una localidad pequeña entre los suyos, Belén, para ser la cuna del Rey prometido.

No importa de dónde seas, si sabes que Dios tiene un propósito contigo y que eres responsable de actuar conforme a ese llamamiento de lo más alto. Después de todo, si eres hijo de Dios, tienes la mejor y más selecta ciudadanía posible: la del cielo. Tampoco el cielo goza de gran reputación hoy, pero Dios tiene promesas para los que miran al mismo: de allá anhelamos recibir al Salvador.

Piensa

La más valiosa ciudadanía de este mundo es nada comparada con la del cielo.


Ora

Señor, ayúdame a mirar con tus ojos cuando estoy tentado a dejarme llevar por prejuicios. Amén

La Carta Magna

He optado por el camino de la fidelidad, he escogido tus juicios”. 
Salmos 119:30

En España, como en muchos otros países, la elaboración de la Constitución significó un esfuerzo de consenso por parte de distintas tendencias políticas para dar a todos los ciudadanos un marco legislativo. Pero en realidad es mucho más que eso, se trata de un conjunto de leyes que reflejan el espíritu de convivencia y las líneas de desarrollo futuro que unos pueblos quieren darse. A pesar de los esfuerzos por ser un marco duradero, las luchas entre diferentes tendencias la convierten en algo frágil.

Esa situación genera una sensación de inestabilidad semejante a la de tener los pies en un lodazal. Si realmente queremos tener los pies sobre la roca, Dios se ofrece a Sí mismo como esa roca y a su Palabra como el fundamento firme sobre el cual podemos estar seguros. Los hombres de todas las naciones tiene ya un marco de leyes y principios que le enseña un camino según el cual podrían estar firmes, convivir en armonía, combatir y prevenir las injusticias que generamos y, sobre todo, conocer el plan de Dios para nuestra redención.

Piensa

No necesitamos plantear enmiendas a esta Carta Magna que es la Palabra de Dios.


Ora

Abre mis ojos, Señor, para contemplar las maravillas de tu Ley. Amén.


El peor día del año

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio”.
Gálatas 5:22

Cuando se acercan las festividades navideñas, vemos optimismo por doquier, caras sonrientes, expectativas por los regalos, deseos de reunirse con la familia… pero luego viene lo que en algunos sitios llamamos “la cuesta de enero”. Porque enero puede ser muy duro. De hecho, un profesor galés estableció hace unos años una fórmula para calcular el peor día del año y llegó a la conclusión de que esa fecha es el 24 de enero. En la fórmula intervienen factores climáticos y otros bastante objetivos, como las deudas adquiridas, pero llama la atención que incluye algo tan aparentemente intangible como el periodo pasado desde el último intento fallido de dejar un mal hábito. O sea, reconoce que nuestros fracasos personales contribuyen a la infelicidad.

¿Te sientes mal por las muchas cosas que querías cambiar en ti y no has podido? Es buena señal que tengas ese sentimiento, pero Dios nos ofrece otra vía. Su gracia, el poder de su Espíritu Santo obrando en nosotros es lo único que puede transformarnos para bien y producir frutos que de verdad valen la pena.

Piensa

En sus caminos, cada día falta solo un día para el mejor día.


Ora

Haz tu obra en mí, Señor. No me importa lo que insinúen mis sentimientos, quiero agradecer la bienaventuranza de ser tu hijo. Amén.


Gloria y paz

“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad”. 
Lucas 2:14

“Al mundo Paz, él gobernará con gracia y con poder: a las naciones probará su amor y su poder”. Es sin duda uno de los himnos navideños más conocidos en la cristiandad. Su título en inglés, “Joy to the World”, dio paso a una traducción no muy exacta, pero más conveniente para la métrica hispana: “Al mundo paz”. Dicho himno se ha atribuido al insigne compositor de “El Mesías”, Handel. Sin embargo, investigaciones recientes demuestran que el autor de la música fue muy posiblemente Lowell Mason, que puso la inscripción “de Handel” al himno, para precisar las muchas reminiscencias de la música del gran autor en el himno. Y la letra es de Isaac Watts, un renombrado predicador, teólogo, pedagogo.

Este gozo, o paz, para el mundo procede de contemplar cómo Dios ha hecho maravillas, ha manifestado su victoria a todos los rincones de la tierra. Toda la creación se une a los redimidos para cantar con alegría. Y si hay un hecho divino que sobresale en la Historia, es la venida del Rey de Reyes a un humilde pesebre, para traer salvación.

Piensa

Recibe su mensaje, recibe su paz.


Ora

Te alabamos Señor, por tu buena voluntad para con nosotros, y por la paz que Cristo nos trajo. Amén

HUÉSPEDES DE DIOS

“Un ángel del Señor… le dijo: «José, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo»”
Mateo 1:19-20

Un joven piadoso. Descendiente de reyes. Un joven que ama y respeta a la que pronto será su esposa. Un joven que se enfrenta a una deshonra que le obliga a tomar decisiones terribles. Tenía derecho a denunciar a María por su embarazo, sabiendo que no podía ser él el padre. Cuando estaba a punto de alejarse de la situación, rompiendo en secreto su compromiso matrimonial, el ángel le explica lo que ha ocurrido.

Ante ese mensaje en el sueño de José, uno piensa: ¡Qué gran fe la de este hombre! o ¡El sueño debió de ser impresionante para que creyera eso! La explicación de Dios parece increíble (claro, solo por fe podré recibirla), pero cómo cambia todo a la luz de sus palabras. Ya no tiene que luchar con el futuro de su compromiso matrimonial, sino hacerse a la idea, abrumadora desde luego, de qué clase de hijo va a criar. Ya no hace falta salir huyendo, tragándose el dolor del desengaño, no hay que pasar más noches en vela torturándose con la idea de cómo se produjo ese embarazo. La verdad te hace libre, ¿verdad, José?

Piensa

La verdad nos hace libres. Jesucristo es la verdad; su Palabra es verdad.


Ora

Ayúdanos, Señor, a prestar atención a tu mensaje y a deshacer nuestras preocupaciones con tus promesas.


Circunstancias de María


“Quedarás encinta y darás a luz un hijo… ¿Cómo podrá suceder esto… puesto que soy virgen?”.
Lucas 1:30-34

Es jovencita. En su tiempo, eran todavía adolescentes cuando se iniciaba el proceso de desposorio. Es piadosa. Todas sus reacciones antes y después del nacimiento de Jesús destacan esa característica en ella. En definitiva, es el prototipo de persona que sufriría agudamente ante los ataques de las malas lenguas, los crueles dardos del qué dirán. Y eso es lo que le espera, cuando en el pueblo se enteren de que María, la prometida de José, se ha quedado embarazada antes de empezar la vida en común con su esposo.

El propósito de Dios se estaba llevando a cabo por medio de ella. Todo eso estaba en un plato de la balanza. En el otro se podían poner todas las miradas de sospecha, todas las sonrisas hipócritas de las criticonas, todos los bisbiseos que escuchara al pasar. Sin discusión alguna, uno de los platos pesaba mucho más que el otro.

¿Qué valor le damos a la promesa de Dios cuando enfrentamos incomprensión al obedecerla por fe? Si nos aferramos a lo que Dios nos dice y a lo que es su propósito en nosotros, nada de todo lo demás tendrá valor para derribarnos.

Piensa

Una sencilla promesa de Dios pesa mucho más que todas las grandes palabras vanas a nuestro alrededor.


Ora

Señor, dame fe para aferrarme a tus promesas en medio de nubes de palabras que me confunden o debilitan. Amén.


Donde hay lugar


“Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”.
Lucas 2:7


Uno de los himnos navideños que con más intensidad tengo grabado en mi memoria es el que habla de cómo Jesús lo dejó todo para venir al mundo y no encontró más que marginación y rechazo por parte de la gente de entonces y de ahora. En las distintas estrofas presenta variaciones del mismo principio: él se sacrificó por nosotros, pero la respuesta no fue la que desearíamos. Pero reconozco que me encanta lo que dice el coro después de lamentar que en ninguna parte hubiera lugar para Él: “Ven a mi corazón, oh Cristo, pues en él hay lugar para ti”.

Lo importante es que, al mirar dentro de su corazón, pueda ver usted esa disposición a que Cristo sea su Salvador y su Señor. Él ya ha venido, ¿cómo encuentra su corazón? ¿Le está esperando con los brazos abiertos? La condición de nuestro corazón no cambia la realidad de su mensaje y su obra de salvación, pero es de vital importancia oír la voz del Espíritu Santo llamando a nuestra puerta. Ábrale.

Piensa

Nada debería ocupar el lugar que pertenece exclusivamente a Dios.

Ora

Señor, honra mi posada con tu presencia eterna. Límpiame y haz de mí tu templo.

Villancicos

“Dios es el rey de toda la tierra; por eso, cántenle un salmo solemne”.
Salmos 47:7

En España tenemos la tradición navideña de los villancicos. Estas canciones folclóricas son alegres, fáciles de cantar en grupo, y constituyen un elemento imprescindible para formar un sentimiento navideño. Todo eso está muy bien. Lo triste es cuando uno se detiene a considerar con mayor detenimiento el contenido de esas cancioncillas. En algunas de ellas se introducen elementos humorísticos que rozan, por no decir raspan, la irreverencia. En otras se quiere dar una imagen enternecedora de Jesús o María que, desgraciadamente, nos aleja de la visión que bíblicamente deberíamos tener sobre ellos.

Alegrémonos, gocémonos juntos, cantemos, alabemos a Dios recordando la buena nueva de salvación que tiene un punto tan importante en aquella noche de Belén, cuyo día exacto en el calendario no conocemos, pero cuya eficacia en la historia redentora la hace con toda razón digna de memoria. Ahora bien, conviene meditar en lo que expresamos a Dios en nuestras alabanzas.

Piensa

Cuando cantamos, estamos igualmente pronunciando palabras que nos comprometen.


Ora

Te alabamos, Señor, por el precioso don de la música, y te pedimos sabiduría para usarlo de manera que te glorifique. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén

CAMINO A BELEN

El Señor dice: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir”
Salmos 32:8


Los caminos no eran muy buenos en los tiempos bíblicos y podían resultar bastante inseguros; se tenían que hacer con medios, como carros o asnos, que permitían poco confort. Si a ello le añadimos la especial condición en que se encontraba la joven María, mucho peor. Fíjense, todo eso para quienes iban a tener el privilegio de traer a este mundo al Mesías prometido.

En algún lugar de nuestro caprichoso cerebro se gesta la noción de que, si hemos decidido servir a Dios, lo menos que cabe esperar es que Dios nos sirva a nosotros con comodidades, facilidades, suavidad en todos nuestros caminos, liberación de dificultades, por nimias que sean. ¡Qué disparate! Precisamente la manera como decidió encarnarse en la persona de su Hijo debería suponer una lección sobre lo que nos cabe esperar al ser sus siervos.

Dios no siempre nos dirige por autopistas, ni nos transporta en aviones privados, ni nos reserva plaza en primera clase. No nos saca de la realidad, porque la misión a la que nos ha llamado está enraizada en la realidad de esta necesitada Humanidad.

Piensa

El camino es para llegar, pero también para aprender mientras se llega.


Ora

Gracias, Señor, porque todos nuestros caminos están en tus manos sabias. Amén.